fbpx

¡Hagamos cosplays! Reseña de My Dress up Darling

La última temporada de Crunchyroll trajo muchas sorpresas, entre ellas la fusión que habrá con Funimation, la (no) tan esperada cuarta temporada de Attack on Titan (pues el final decepcionó a medio fandom) y alguna que otra joya inesperada. Precisamente, una de las series que bien puede considerarse el anime de esta temporada es nada más y nada menos que My Dress up Darling (Sono Bisque Doll wa Koi o Suru).

Esta serie, basada en la obra de la mangaka Shinichi Fukuda (quien quedó fascinada con la adaptación al anime) y animada por CloverWorks, relata la historia de Wakana Gojo, un joven cuyo sueño es convertirse en creador de muñecas Hina, pero que se siente avergonzado por su afición. Una tarde decide ir al taller de costura, donde se encuentra a Marin Kitagawa, una de las chicas más populares de su escuela. Marin le revela su afición por cierto eroge y le confiesa que quiere convertirse en una cosplayer para dar vida a sus personajes favoritos; también, Kitagawa le dice algo que resonará en Gojo y hará que quiera ayudarla en su pasatiempo: nadie debe avergonzar a otros por las cosas que disfruta.

Así, Gojo incursiona en el mundo del cosplay como diseñador de trajes (y como el asistente personal de Kitagawa) y capítulo a capítulo mostrarán el desarrollo de la relación que mantienen ambos personajes.

La premisa es muy simple y, quizá por ello, cautiva al instante. No se trata de una serie que busque directamente los efectos cómicos o el melodrama, sino que simplemente relata el día a día de dos estudiantes de preparatoria. El fanservice es moderado y, hasta cierto punto, justificado: se trata de una serie de una cosplayer y su modista, por supuesto que habrá situaciones subidas de tono; sin embargo, la inocencia de ambos personajes permite enfocarse en lo absurdo, cómico y tierno que puede ser un romance (bien y bonito) de preparatoria.

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp
Gablot

Gablot

Gilberto A. Nava, “Gablot” (México, D.F. 1990). Estudió Letras Hispánicas (FFyL/UNAM). Como poeta es un excelente cuentista. Pambolero por herencia genética y cruzazulino por resignación; fanático de Zelda, entrenador Pokémon por las noches. Pierde la mitad del día jugando MTGA. Ha colaborado en Atómix, Penumbria, Punto en línea, Marabunta y Cuadrivio. También participó en la antología Telescopio (Fractal Editores, 2013). Mantiene el blog "Infernáculo

Sigue nustras redes sociales

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *