(Sobre)viviendo desde el feminismo

Decir hoy día a toda voz: “Soy feminista”, es jugársela a enfrentar diversas situaciones que en general conllevan a recibir mayor cantidad de malas caras que de aplausos. Si bien, el movimiento cada vez toma mayor auge, amén de la apropiación de las tecnologías por las ciber y hack-feministas, también es cierto que provoca mayor cantidad de animadversión, por ello es que hoy les comparto algunas de mis experiencias y estrategias que he puesto en práctica mientras sigo (sobre)viviendo desde el feminismo.

Me he reconocido como parte del problema

Es fundamental que, en primer lugar, reflexionemos en este punto, puesto que todas crecimos dentro del patriarcado y aprendimos la norma social impuesta a nuestro género, pero esto ya no es excusa para continuar reproduciendo estos patrones. Es aquí donde hacemos práctica la de-construcción; debemos analizar nuestro sentido del humor, nuestras actitudes, comportamientos y juicios de valor. También, tenemos que reflexionar sobre otros problemas transversales al feminismo como el clasismo y el racismo, por ejemplo, que la mujer blanca de clase media tiene mayores privilegios que la mujer indígena; pero no sólo es reflexionarlo sino hacer algo al respecto.  

He renunciado con conciencia y convicción a la felicidad y amor mercantilizado

Es a mi parecer, la peor trampa del patriarcado; el espejismo de un amor -heterosexual, claro- que todo lo puede y nos colmará la vida de dicha y pasión. También, se nos inculca el arquetipo de la mujer “bonita” que sonríe a pesar de la adversidad e incluso de las violencias de las que es objeto. Esto sin mencionar las obligaciones que la modernidad les ha impuesto a las mujeres: ser productivas laboralmente, ser madres amorosas y esposas ejemplares. No por esto se habremos de retirarnos de las relaciones afectivas, sino construirnos expectativas reales de lo que el amor significa y qué es lo que necesitamos para prosperar.

He creado redes de apoyo con las mujeres de mi entorno

No hay acciones pequeñas, se trata de implementar cambios colectivos desde la vida cotidiana, bien puede ser defender la palabra de la compañera que fue interrumpida por un hombre o escuchar cariñosamente por milésima vez a tu amiga, la que siempre tiene mal de amores. Se trata de siempre dar a la compañera el apoyo, entendimiento y amor que nosotras mismas buscamos, de saber que no estamos solas y que podemos contar con la otra cuando lo necesitemos.

He aprendido a buscar y reconocer las participaciones históricas de las mujeres

Sabemos que las mujeres siempre han sido relegadas, opacadas y omitidas de los logros históricos, culturales y científicos, pero ahí están, siempre, en cada etapa, sólo hay que encontrarlas, rescatarlas y darles crédito. Es un compromiso que debemos asumir.

Acepté las pérdidas que implica el feminismo

Me refiero a todos aquellos cambios que hay en nuestra vida a partir del momento en que nos autodefinimos como feministas: pérdida de amistades, discusiones familiares, críticas, ataques, desilusiones y rupturas amorosas, conflictos laborales, etc. Sin embargo, también es cierto que el feminismo nos dota de recursos y herramientas que nos permiten vivir en un estado de autocuidado, crecimiento y bienestar que nos impulsa a mantenernos en la lucha y a llevarlo a la vida de otras mujeres.

Siempre he compartido en diversas charlas que se trata de “perder en positivo” porque más allá de la gente que se va de tu vida –y la verdad, es mejor tener lejos a la gente que no te apoye–, se trata de perder cargas, imposiciones, roles y culpas asignadas a las mujeres por el simple hecho de serlo –y sí, los varones también padecen del patriarcado, pero eso lo hablaremos en otra ocasión–.

Yo perdí el miedo a ser juzgada, el miedo a decidir sobre mis pensamientos y mi cuerpo, el miedo a levantar la voz ante una injusticia, el miedo a expresar mi rabia ante las violencias machistas, el miedo a vestirme como me plazca, el miedo a la ruptura con personas que no entienden (ni quieren entender) de qué va el feminismo, el miedo a ver la crueldad del mundo, pero sobre todo a denunciarla.

Sostengo que el feminismo se forma en la vida cotidiana y se retroalimenta de la reflexividad de quienes formamos parte.  (Sobre)vivir desde el feminismo es cuestionarnos todo el tiempo cómo debemos vivir, cómo construir relaciones equitativas en nuestros espacios, cómo sobrevivir en un sistema desigual, cómo ejercer la sororidad, cómo romper las brechas de género, cómo educar a las nuevas generaciones, pero siempre, con la certeza de que ¡se va a caer!

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Fridda Salas

Username: Fridda Esmeralda Salas Cuéllar

Nivel académico: Licenciatura en Sociología (pasante) Estudié la licenciatura en Sociología en la FCPyS-UNAM y llevé a cabo mi Servicio Social en la Cátedra Unesco de Derechos Humanos de la UNAM a cargo de la Dra. Gloria Ramírez Hernández, colaborando con diversas actividades para el robustecimiento del micrositio de la CEDAW y dando seguimiento al caso del feminicidio de Lesvy Berlín Osorio. He sido asesora educativa desde hace más de cinco años, así como profesora adjunta en distintas materias dentro de la FCPyS y la ENTS. Recientemente apoyé en la coordinación y moderación durante el Primer Coloquio de Transhumanismo y tecnologías de mejoramiento humano, impartido en el IIS-UNAM en noviembre de 2019, así como en la coordinación y gestión académica del PAPIIT-IG400920 “Estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad para el análisis de riesgo”. También colaboré como ponente en el Foro Igualdad de Género, Diversidad sexual y No discriminación que se llevó a cabo el día 23 de enero de 2020 en la UAM-Azcapotzalco sobre el tema “Prevención de la violencia de género en las redes sociales”; posteriormente con la videoconferencia “Prevención de la violencia de género y Ciberbullying” el día 05 de junio del presente año, también para la UAM-Azcapotzalco. Mis campos de investigación se enfocan a Estudios CTS, Estudios de género y epistemología feminista, sin embargo, también tengo interés en el estudio de sistemas complejos y teorías interpretativas-comprensivas. Actualmente desarrollo el tema de investigación de ciberactivismo feminista y su impacto en movimientos sociales.

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4 comentarios en “(Sobre)viviendo desde el feminismo”

  1. Hola Fridda, me gusto mucho tu articulo, no sabes en gusto que me da que las nuevas generaciones continúen con esta lucha, no soy feminista, pero soy mujer y tengo dos hijas a las que he educado para que se valoren como personas que valen, que tienen derechos y que son dueñas de su propia vida y de sus decisiones, de sus ideas y que tienen que luchar por eso. Creo que nosotras mismas tenemos el poder de cambiar la forma en que vivimos las mujeres, en la educación y los valores que les inculcamos a nuestros hijos esta la clave para el cambio . Imagino el orgullo de tu mama la conozco desde la secundaria! Ya soy tu fan!!

    1. Querida Alejandra, toda esa educación que le has inculcado a tus hijas es puro feminismo. Eres una feminista empírica!! Aplaudos y a seguir así, que como bien dices, nosotras tenemos la responsabilidad de cambiar las cosas en nuestro favor!

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