Risoterapia, ¿reírnos puede fortalecer nuestro sistema inmune?

En 1999 se estrenó la película de Patch Adams, protagonizada por Robin Williams y basada en la historia real del médico estadounidense Hunter Doherty. Este médico ha dedicado su vida a promocionar la risoterapia, la idea de que la risa puede ser un adyuvante en el tratamiento de distintos pacientes. Con este fin, se viste de payaso y realiza distintas actividades donde utiliza el humor para hacer reír a sus pacientes y mantener una relación cálida con ellos. Diversos médicos han implementado la risoterapia, y su experiencia en el tratamiento de los pacientes ha sido generalmente positiva.

El concepto de que reírnos pueda mejorar nuestra salud tal vez nos resulte intuitivo, pero las observaciones de mejoría en los pacientes que han sido sometidos a risoterapia podrían estar influenciadas por muchos otros factores además de la risa en sí. El ambiente festivo, la convivencia entre pacientes y médicos, o incluso las condiciones socioeconómicas favorables son factores que, al estar presentes en conjunto con un tratamiento médico, podrían inducir la mejora de los pacientes. Entonces, más allá de la intuición y la experiencia de los médicos, ¿hay evidencia científica de que la risa mejore la salud de las personas?

¿Reír beneficia nuestra salud?

Sorprendentemente, la evidencia científica de que la risa pueda funcionar como una terapia complementaria no es muy amplia. Inicialmente, se propuso que los movimientos musculares derivados del acto de reír podrían funcionar como una forma de ejercicio físico. Al reír, no solo se contraen los músculos de la cara, sino también diversos músculos del tórax y el abdomen.  Aunque estos movimientos musculares dependen mucho de la duración e intensidad de la risa, algo que se ha observado de forma consistente es que tanto la risa como el ejercicio estimulan la liberación de endorfinas. Éstas son moléculas relacionadas con un estado general de bienestar y son las responsables del sentimiento de euforia que experimentan los corredores después de largos ratos de ejercicio. Las endorfinas reciben su nombre a partir de la combinación de las palabras “endógena” y “morfina”, es decir, son sustancias con efectos similares a la morfina pero que nuestro cuerpo produce de manera natural. Por lo tanto, además de relajarnos y hacernos sentir bien, también tienen un efecto analgésico. De esta manera, la risa y el ejercicio pueden modificar ligeramente nuestra percepción del dolor a través de las endorfinas.

Estudios revelan que la risa…

En este sentido, se realizó un estudio donde un grupo de participantes sanos fue expuesto a un video de comedia con el objetivo de observar si la risa provocada por el video repercutía en la percepción del dolor, en comparación con un grupo de participantes expuesto a un video no gracioso. Además, se incluyó otro grupo donde los participantes veían el video gracioso en compañía de un amigo, tomando en cuenta el componente social de la risa. Se observó que los participantes que se reían al ver el video tenían un mayor umbral de dolor respecto a los que vieron el video no gracioso, es decir, los participantes que vieron el video gracioso tuvieron que recibir un estímulo doloroso ligeramente más intenso para poder percibirlo. Además, los participantes que rieron con sus amigos mostraron un incremento todavía mayor en el umbral del dolor, lo que sugiere que reír en compañía podría incrementar aún más la liberación de endorfinas.

Además de su papel en la modulación del dolor, las endorfinas tienen receptores en las células del sistema inmune, las cuales modulan de forma distinta a los diferentes tipos de células, ¿esto significaría entonces que la risa puede modular al sistema inmune?

risoterapia

Estudios no concluyentes

Quizás el único estudio que evaluó directamente esta posibilidad se realizó en un grupo de hombres sanos que fue instruido para observar un video gracioso durante una hora. Antes y después del experimento, se tomaron muestras de sangre para cuantificar a los distintos tipos de células del sistema inmune, así como los anticuerpos circulantes. Los sujetos expuestos al video gracioso tuvieron un incremento en la cantidad de anticuerpos circulantes, efecto que se observó hasta 12 horas después de haber visto el video. Además, se incrementó la presencia de distintos tipos de células inmunes, especialmente las células NK, llamadas así por las siglas en inglés de Natural Killers (asesinas naturales). Estas células circulan por el organismo y monitorean la presencia de moléculas extrañas que puedan alojarse dentro de él. Así, funcionan como “centinelas” que monitorean al organismo, regularmente para detectar e inmediatamente destruir (de ahí el nombre de asesinas naturales) a las células propias que presentan alguna molécula extraña en su interior. La función de las células NK es especialmente relevante para detectar moléculas extrañas relacionadas con la presencia de cáncer o una infección por virus.

La “memeterapia”: Una solución que fortalece el sistema inmune

De este modo, resulta tentativo pensar que reírnos nos podría proteger contra las infecciones virales al incrementar nuestras células NK; cuestión especialmente relevante en la pandemia actual. Aunque esta aseveración sería una sobre-simplificación del funcionamiento del sistema inmune (que funciona gracias a la compleja interacción de muchas células, no solo las células NK), los estudios anteriormente descritos dejan abierta la posibilidad de que reírnos pueda tener un efecto benéfico sobre el sistema inmune y la percepción del dolor. Dicho en otras palabras, es posible que la risa provocada por nuestra dosis diaria de memes tenga un pequeño efecto sobre la forma en que respondemos ante las enfermedades virales. Además, a excepción de que nos encontremos en alguna condición de movilidad limitada, es muy poco probable que reírnos nos haga daño, por lo que podemos hacerlo aun cuando no conozcamos por completo sus beneficios. De esta manera, tal vez tomarnos un rato todos los días para compartir memes con nuestros amigos no es una pérdida de tiempo, después de todo.

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Rebeca Méndez

Username: Rebeca Méndez

Química Farmacobióloga, (casi) doctora en Ciencias Biomédicas. Le interesan los temas científicos, especialmente la biología y la neurociencia, pero puede discutir apasionadamente sobre casi cualquier cosa. Le encanta aprender, compartir lo que ha aprendido, comer rico y viajar.

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