La segunda ola del feminismo: sufragio efectivo y a la chingada el patriarcado

Hay ciudadanos; no hay ciudadanas. Eso es un estado violento y debe terminar

Víctor Hugo

Cuántas veces no hemos escuchado que las mujeres tienen los mismos derechos que los hombres, que podemos votar o que podemos trabajar o que podemos ir a la escuela; es más, cuántas veces no hemos escuchado que nosotras tenemos más derechos legales que los mimos hombres que porque tenemos más licencias como permisos maternales (como si nos hicieran un favor por permitirnos no trabajar cuando se da a luz), apoyos económicos por ser madres solteras (como si tener hijos fuera un negocio),  que tenemos preferencia en la custodia de los hijos en una separación (como si nos hicieran un favor al dejarnos la responsabilidad de criar a nuestros hijos a cambio de un mísero porcentaje de su sueldo y un fin de semana de visita), que podemos tener el trabajo que queramos y ganar lo mismo (como si el techo de cristal sólo fuera algo que nosotras nos imaginamos). Bueno, pues más o menos va por aquí esto de la segunda ola.

segunda ola
Argentina, año 1984 durante una marcha por los derechos de la mujer del 8 de marzo. Tomada de: Diario Clarín

Creo que ya he mencionado esto con anterioridad, pero me parece más que necesario repetirlo: la organización histórica de las olas feministas resulta un tanto arbitraria, pues la división entre una y otra la define el enfoque con que se estudie o el lugar en el que se centre, es decir, no existe un lugar en específico, una fecha exacta en la que se establezca el fin de una ola y el inicio de otra, es más una división según las características del contexto o los propósitos que la lucha pretendieron alcanzar.

Frente a lo anterior, se puede decir que el inicio de la segunda ola del feminismo se establece a partir de los 60’s y termina a finales de los 80’s. Sin embargo, se caracteriza por la organización política y el movimiento sufragista, el cual surge a partir de la segunda mitad del siglo XIX y está impulsado por la desigualdad política que sufrían las mujeres.

La declaración de Séneca

En 1948, en EE.UU., se celebró la primera Convención Feminista sobre los Derechos de la Mujer. En ella, Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott exigieron derechos civiles, políticos, sociales y religiosos, bajo el argumento de que Dios nos hizo iguales y señalan que también “tenemos derecho y deber de promover causas justas con medios justos”.

En realidad, ambas eran abolicionistas, pero como activistas mujeres no eran tomadas en cuenta, seguro que en estas líneas se nota su postura en el movimiento abolicionista: “la igualdad de los derechos humanos es consecuencia del hecho de que toda la raza humana es idéntica en cuanto a capacidad y responsabilidad”.  

La mujer como ciudadano

A decir verdad, la lucha feminista se había centrado en la liberación de la mujer, mas no en la igualdad y esto, desde mi punto de vista, es lo que realmente caracteriza la segunda ola: la organización para obtener la igualdad legal.  Las mujeres no éramos iguales a los hombres: no podíamos votar, ni asistir a reuniones políticas y menos, ocupar cargos políticos.

Tal vez el sistema político que nos rige es pésimo, tal vez sólo nos da la ilusión de ser libres o poder elegir, tal vez sólo es un juego entre quienes realmente tienen el poder; sea como fuere, el hecho es que dentro de ese juego se debía considerar a la mujer como un ser capaz de decidir, como un ser pensante, como parte activa dentro del sistema, ése es el gran logro del movimiento sufragista. En la misma Declaración de Séneca, se agrega:

  • Es deber de las mujeres de este país asegurarse el sagrado derecho del voto.
  • Las mujeres de este país deben ser instruidas en las leyes vigentes, que no deben aceptar su degradación, manifestándose satisfechas con situación o con su ignorancia y afirmando que gozan de todos los derechos a los cuales aspiran

La lucha por ser consideradas ciudadanas y no objetos de reproducción cuya propiedad siempre está en manos de un hombre (padres, conyugue, hermanos, etc.), ha sido larga. Este privilegio no se consiguió de la noche a la mañana, es más, aún hay lugares en los que no se ha conseguido. Siendo realistas, tampoco es que en estos momentos seamos iguales, tal vez sí en el papel, pero no en la práctica (ya lo mencionábamos al inicio, cuando me referí a los puestos de trabajo o el sueldo).

 

Si trabajamos y contribuimos al país, también votamos

Las mujeres británicas fueron de las primeras en exigir el derecho al voto y es que, si desempolvamos los libros de texto y retomamos todo lo que sabemos de cultura general y de historia universal, recordaremos que 1914 estalla la primera guerra mundial. Antes de este hecho ya había organizaciones de mujeres que se manifestaban y exigían su derecho al voto, pero cuando esta guerra da inicio ellas comienzan a trabajar, a mantener el país, a mantener la guerra. De alguna manera, bajo estas condiciones es que se logra obtener el derecho al voto.

En EE.UU. la historia no es muy diferente, la guerra se llevó a muchos hombres, se requería mano de obra y los hogares, un sustento económico. Las mujeres comenzaron a contribuir al sistema ocupando puestos de trabajo, y como el sistema económico es lo único que importa, se “ganaron” el voto.

Nota: no digo que es el único factor que llevó a ambos países a aceptar/otorgar el voto femenino, hay muchos más, pero sí fue una de las premisas más influyentes en el proceso.

Años en que se consiguió el voto femenino en diferentes países

La verdad tenía planeado agregar una lista de países y años en los que se logró el sufragio femenino en el mundo, pero ya hay muchas páginas y videos que hacen esta labor, así que me parece más pertinente dejar este mapa muestra el año en el que las mujeres consiguieron derecho a voto en cada país y el link a de la página Condé Nast Traveler, de donde fue tomado.

Cada país tiene su historia y tampoco puedo ahondar mucho en ellas, es más, no todas entran en lo que históricamente se conoce como la segunda ola, pero todas son importantes.

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Karla Selene Campos

Odiaba que le dijeran «Karlita», hasta que ya no. En su trabajo enseña cosas inútiles que ha aprendido a lo largo de su vida: reglas de ortografía, esquemas textuales, coreano a mexicanos y español a coreanos. En su tiempo libre, practica natación, ve dramas coreanos (muchos dramas coreanos), pretende hacer difusión sobre lingüística en Lingüística Crítica y… ¿Trabaja?

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