La primera ola del feminismo: el surgimiento

Anteriormente, ya habíamos hecho una pequeña distinción entre el feminismo y las ideas feministas: el primero se refiere específicamente al movimiento feminista que lucha por los derechos de la mujer frente a los privilegios de los hombres, (por eso feminismo y no igualismo 🙄); por otro lado, las segundas hacen referencia a todos estos pensamientos e ideas que se contraponen y contrapusieron al machismo sin la necesidad de formalizar un movimiento (ojo, no niego que los hubiera).

En esta ocasión, tengo la intención de escribirles un poco sobre el movimiento feminista, específicamente de su surgimiento y de la llamada Primera ola. Como no quiero escribir un discurso a modo de ponencia, clase o texto académico, me evitaré el discurso formal, pero dudo que pueda sacarme a la maestra que llevo dentro.  

Inicialmente, es importante aclarar que existen dos diferentes enfoques que estudian el feminismo desde una perspectiva histórica: uno dice que inicia en la Ilustración en Europa; el otro, que fue con el movimiento sufragista en Estados Unidos. A mí me gusta más el enfoque británico y la idea de que todos estos cambios sociales y culturales que los hombres impulsaron en la Ilustración para sí mismos, tuvieron un efecto más grande del que se pudieran imaginar.

De los derechos del ciudadano a al movimiento feminista

Todo comienza con la ilustración. Una revolución de conocimiento arrasa en la humanidad (bueno, en la cultura de occidente) y las concepciones del universo, del mundo y del hombre cambian por completo. En ese entonces la concepción del “hombre” estaba cambiando, se cuestionaba la esclavitud, se replantearon la educación y los derechos del hombre. El problema es que el término “hombre”, definitivamente no se refería al genérico masculino que todxs defienden.

En 1789 se escribe la Declaración de los derechos del hombre y el ciudadano, en la que, entre otras cosas, se propone la igualdad entre hombres, la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre, la libertad de expresión, etc.  El punto es que todas estas propuestas, postulaciones y reflexiones sobre los derechos, sólo conciernen al hombre. En estos nuevos paradigmas la mujer no estaba contemplada.

Entonces, en un momento histórico en el que era válido cuestionar, reflexionar y cambiar la realidad, (¿no sé por qué pareciera que ahora no se vale?) y, ante esta injusta y discriminatoria situación, aparecen en el mapa Mary Wollstonecraft y Olympe de Gouges cuyas obras inauguran oficialmente el movimiento feminista 💜💚

Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana, Olympe de Gouges

Se bautizó a sí misma Olympe de Gouges. Ella fue una francesa que se dedicó a escribir novelas y obras de teatro. Se casó y enviudó muy joven, pero es un dato de menor importancia. Ella mantenía una ideología abolicionista e igualitaria, evidente en sus obras. Escribió una obra sobre la esclavitud llamada La fierté de l’innocence, el único de sus muchos escritos que fue aceptado para ser puesto en escena, aunque con muchas trabas.

Sin embargo, su Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana es el texto que, según muchos expertos, inaugura el movimiento feminista, ¿por qué? Porque toma la Declaración de los derechos del hombre y la modifica para incluir a la mujer. Aquí abajito cito algunos de mis artículos favoritos:

Art. 1.-  La mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos. Las distinciones sociales no pueden estar basadas más que en la utilidad común.

Art. 4.-  La libertad y la justicia consisten en restituir todo lo que pertenece a otros. De este modo, los ejercicios de los derechos naturales de la mujer no tienen más límites que la perpetua tiranía a que el hombre la somete; estos límites deben ser reforzados por las leyes de la naturaleza y la razón.

Art. 5.- Las leyes de la naturaleza y la razón prohíben todos los actos perjudiciales para la sociedad: todo lo que no esté prohibido por estas leyes, justas y divinas, no puede ser impedido y nadie puede ser obligado a lo que ellas no prescriben.

Art. 7.- Ninguna mujer será exonerada; será acusada, detenida y arrestada en los casos previstos por la ley. Las mujeres obedecerán como los hombres a esta rigurosa ley.

Sí, en su texto la mujer debe tener los mismos derechos que el hombre, ahora somos iguales, el gobierno también debe velar por los derechos de la mujer, no debe estar sometida al hombre, no puede ser obligada a nada y también debe ser juzgada por la ley en caso de violarla (incluyo esto por aquello de “es que ustedes como mujeres tienen muchos privilegios”).

Vindicación de los derechos de la mujer, 1972 Mary Wollstonecraft

Por otra parte, se encuentra nuestra apreciadísima Mary Wollstonecraft, escritora y pensadora inglesa. Ella no sólo no está conforme con la desigualdad de derechos, plantea reflexiones sobre la educación y el rol de la mujer en la sociedad (que, sin duda alguna, pertenece al hombre), en su Vindicación de los derechos de la mujer escribe:

«Como el amor ocupa en su pecho el lugar de toda pasión más noble, su única ambición es ser hermosa para suscitar emociones en vez de inspirar respeto; y este deseo innoble, igual que el servilismo en las monarquías absolutas, destruye toda fortaleza de carácter.» ¿No les suena familiar? A mí me recuerda un pensamiento que constantemente tengo: “si no soy delgada/bella, nadie me querrá” o su variante “seguro no me quiere por gorda”. ¡Santo Dios! ¡Qué jodido que crea que mi cuerpo debe ser para el deseo de alguien más! Pero, en fin, todo esto que pensamos tiene toda una tradición: la mujer debe servir al hombre, sí, como una esclava, hecho que Wollstonecraft también resaltó:

«La libertad es la madre de la virtud y si por su misma constitución las mujeres son esclavas y no se les permite respirar el aire vigoroso de la libertad, deben languidecer por siempre y ser consideradas como exóticas y hermosas imperfecciones de la naturaleza.»

¿Apoco nuestra Mary Wollstonecraft no entiende los problemas actuales? Pues sí, desde entonces ya hubo alguien que se cuestionó todo esto, pero ella misma menciona que en realidad es un problema de educación; así es, igualito que ahora:

«Y si se concede que la mujer no fue creada simplemente para satisfacer el apetito del hombre o para ser la sirvienta más elevada, que le proporciona sus comidas y atiende su ropa, se seguiría que el primer cuidado de las madres o padres que se ocupan realmente de la educación de las mujeres debería ser, si no fortalecer el cuerpo, al menos no destruir su constitución por nociones erróneas sobre la belleza y la excelencia femenina.»

Esta es la propuesta de Mary. Debemos enseñar a los hombres que no les pertenecemos, y que no debemos sobrevalorar el aspecto físico…

A modo de conclusión...

En resumen, la ilustración, con todo su alboroto de pensamiento y discusiones, fue un contexto en el que también se cuestionó la posición de la mujer, frente al hombre y en la sociedad, se cuestionó y por fin se hizo algo al respecto, aunque La primera ola se caracteriza por la lucha sufragista y legal por los derechos de la mujer, sin embargo, muchos de los cuestionamientos que Mary se hizo aún no son resueltos, ni tampoco la igualdad de derechos es una realidad.

La primera ola inicia con la ilustración y finaliza a mediados del siglo XX, definitivamente decir que la lucha sufragista es lo más relevante me parece risible. Pues concientizar toda una cultura, cuestionar la realidad, expandir estas ideas por el mundo, proponer derechos, morir guillotinadas… todo, todo el surgimiento del feminismo se lo debemos, no sólo estas dos mujeres sino a todas, todas las que cuestionaron su realidad e hicieron un poco por cambiarla.

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Karla Selene Campos

Odiaba que le dijeran «Karlita», hasta que ya no. En su trabajo enseña cosas inútiles que ha aprendido a lo largo de su vida: reglas de ortografía, esquemas textuales, coreano a mexicanos y español a coreanos. En su tiempo libre, practica natación, ve dramas coreanos (muchos dramas coreanos), pretende hacer difusión sobre lingüística en Lingüística Crítica y… ¿Trabaja?

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