«Dewey, esa no es tu familia». Nuevas versiones del Black Album de Metallica. Hoy: J.Balvin

Conocí a Metallica entre los 9 y 10 años. Mis primos y yo solíamos jugar Hot Wheels en Play Station. El intro y la pista favorita de mi primo tenían como música de fondo, la canción “Fuel”, del álbum Reload (1997) de Metallica.

Llévame a mí, pero no al Black Album

He desbloqueado este hermoso recuerdo con el fin de prepararlos para la cruda realidad, pues este texto va dedicado al tierno ego herido de los fanáticos de Metallica, los “fervientes” seguidores que han criticado la carrera de esta banda a la que hemos visto crecer, quizá hasta evolucionar para adaptarse al medio para mantenerse en la escena musical.

No se engañen, ni engañan. Su fanatismo ha carecido de lealtad. He escuchado muchas veces el comentario de que “dejaron de hacer buena música después del Black Album”, o que afirmaron haber odiado el último álbum Hardwired to Self Destruct que incluso, fue regalado como cortesía tras comprar los boletos para el último concierto que ofrecieron en el país.

Claro que no es la misma banda de los inicios, ni la que conocí gracias a “Fuel”, porque ninguna agrupación musical ha podido sobrevivir tantos años sin hacer cambios en su estética musical con el fin de mantenerse vigentes, y lo que es más evidente, para sobrevivir ante un público apático a géneros musicales como el metal.

La paradoja del trash metal que parece diluirse

Para mantenerse en estatus vigente, han visto la importancia de entrar en el radar de las nuevas generaciones, y es una táctica plausible hacerlo por medio de la música que más les gusta. En realidad, el álbum conmemorativo es el resultado de una ingeniosa estrategia publicitaria que ataca un “problema” más complejo: la crisis de la sobrevivencia del rock y del metal.

Tampoco pretendo agradecer la colaboración en este proyecto a “figuras” como J. Balvin, Myley Cyrus, Juanes o Mon Laferte, (por  cierto, la que sí agradezco es la de Dave Gahan) pero sí hay que reconocer que es una forma muy ingeniosa de mantenerse en el radar de los centenial y generación Z, sobre todo LATINOS.

Como en el caso de mis primos y hermanos, latinos de clase baja, oriundos de un barrio pobre y con pocas oportunidades de tener una buena calidad de vida, los videojuegos fueron nuestra ruta de escape para una realidad llena de peligros y de cultura muy violenta; y aunque actualmente existen más herramientas para no ser absorbidos por la cultura de nuestro entorno social, plataformas como la de Tik Tok está repleta de reguetón, hip hop, pop y electrónica, los que paradójicamente, gracias a este disco salvarán el recuerdo de lo que era el “metal”.

Wherever I May Roam versión Hip Hop

Metallica Black Album

La semana pasada salió la versión de “Wherever I May Roam” con J. Balvin. No imaginé cómo podría darse la relación entre un ritmo como el reguetón y el metal, y en efecto, no la hubo. El cantante optó por mudar al hip hop para hacer una canción agresiva, que lejos de ser una versión alternativa, me pareció una contestación anticipada a todas las críticas que seguramente tenía previstas al usar como elementos de fondo los arreglos de la canción de Metallica.

Personalmente, mi parte favorita de esta versión es cuando deja de escucharse a J. Balvin y empieza a sonar “Wherever I May Roam” con Metallica, y aparece el video que popularizara la versión original. Al principio me sentí un poco agredida, ¿por qué esperan que me guste ver a un tipo defenderse y emprender un discurso de tinte meritocrácito, mediante una canción de mal gusto? Y ahí lo entendí todo: Yo no soy el público, y probablemente, si llegaste a este punto de la lectura, tampoco lo seas.

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Sol Girón

Username: Sol Girón

Egresada de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM y con una pretenciosa licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas, se ha dedicado a la docencia, al marketing digital y a la gestión de redes sociales. Le interesan la política, la moda, el transcurrir del tiempo, los universos paralelos, los temas de género; es memera de corazón y sarcástica por vocación. Melómana empedernida, amante de la narrativa contemporánea, del café y de toda la cultura vanguardista, no tiene algo más original que ofrecer además de historias desequilibradas y faltas de sentido.

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