Desmitificando al amor romántico: Prácticas para para no morir de amor

La semana pasada reflexionamos un poquito acerca de la noción que tenemos sobre el amor romántico y de cómo éste ha servido históricamente de jaula invisible para que las mujeres nos dediquemos en cuerpo, mente y alma a buscar a alguien que nos ame como nosotras creemos que es la manera correcta, es decir, de manera incondicional, perpetua e inconmensurable.

Y bueno, basta con leer estas tres palabras para darnos cuenta que lo que se exige está completamente fuera de proporción. Piénsenlo, si en una vacante laboral pidieran cubrir con esas tres condiciones, sería lo mismo que solicitar abiertamente un servicio de esclavitud y ninguna de nosotras estaría dispuesta a aceptar, ¿entonces, por qué en el plano del amor creemos que debe ser diferente?

En esta entrega les comparto 5 puntos fundamentales para dejar de romantizar creencias, actitudes y situaciones que lejos de hacernos felices en el tema del amor, terminan por hacernos sentir que, como diría Juan Gabriel, «no nacimos para amar».

1. Ámate a ti misma

Puede que suene trillado en nuestra época, pero no hay amor más importante que el amor propio, ¿cómo podríamos esperar que otra persona nos llene los vacíos que nosotras mismas no llenamos? Pero incluso, más allá de esta premisa que suena a coaching, el que las mujeres decidamos poner como prioridad nuestro bienestar físico y psicoemocional es un acto radical y político, ¿por qué? Porque el sistema económico lucra con nuestras inseguridades y miedos, nos condiciona a que “tenemos” que cumplir con normas, conductas y roles para ser “adecuadas” ante la mirada masculina, para que poco a poco nuestra autoestima se vea mermada porque los estándares que nos han mostrado son totalmente ajenos a nuestras posibilidades económicas y hasta genéticas.

¿Qué hacer?

Acéptate cómo eres y no te presiones por cómo quisieras ser, pero ojo: aquí no se trata de prohibirnos usar tal o cual producto, sino de tener claras las necesidades que tengamos para sentirnos bien con nosotras mismas y no en función de lo que “se espere” de nosotras. Esto se conoce como “auto-cuidado” y se refiere a la forma en que buscamos crear espacios, situaciones y prácticas que nos brinden bienestar físico, emocional y mental. Hay que aprender a conocernos, saber qué nos gusta y nos hace sentir bien, eso nos ayudará a no aceptar menos e incluso evitar situaciones de violencia en nuestras relaciones afectiva.

2. Busca tu independencia

Ser independiente es el principio para alcanzar la libertad, el problema es que las mujeres hemos sido coartadas de todas las libertades, ya sea literal o simbólicamente, por lo que nos encontramos ante el reto de construir cada una de esas garantías por mano propia. Tenemos que iniciar por auto-legitimar nuestra autonomía sin sentir culpa a causa de las prohibiciones socioculturales que hemos internalizado, tal como la dependencia y subordinación económica o sexual.

Es ya sabido por muchas de nosotras que la independencia económica es fundamental para la libertad de las mujeres, pues como señala Clara Coria (1991), la disponibilidad económica les brinda la posibilidad de ejercer su criterio autónomo para cualquier gasto, incluyendo la capacidad de movilizarse cuando lo desee. Una vez encontré una publicación que decía: “Nunca entres a un lugar sin reconocer la salida” y bueno, espero que les haga el mismo sentido que me hizo a mí cuando la leí.

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3. No le tengas miedo a la soledad

Aprende a disfrutar de tu propia compañía. Por increíble que parezca, aún hay personas que no soportan estar consigo mismas y eso puede llevarlas a situaciones que terminan por provocarles más tristeza, dependencia emocional, relaciones abusivas y poco saludables, agotamiento social y sentimientos de frustración cuando no consiguen compañía.

¿Qué hacer?

La soledad nos da miedo porque somos seres sociales y necesitamos de otras personas para desarrollarnos y generar identidad social, pero eso no es una limitante para que disfrutemos un saludable tiempo a solas en donde podamos ser nosotras mismas sin ningún tipo de fachada. Apuesto que hay cosas que en verdad solo haces cuando nadie te ve (guiño, guiño) y ésas son las que vale la pena que hagas con cierta regularidad, porque ayudan a reforzar la confianza en ti misma, ponen de buen humor, ayudan a conectar con lo que realmente se quiere y aclara la mente sobre qué rumbo deben tomar nuestras vidas.

Pero, Warning! No te aísles.  Nunca, bajo ninguna circunstancia dejes a tu red; me refiero a aquellas personas que están contigo en las buenas y en las malas, que te respaldan, te hacer reír y sobre todo, te hacen sentir segura y amada. Recuerda que solas somos más vulnerables a los ataques del patriarcado y ya no daremos ese tipo de oportunidades.

4. Analiza y rompe estereotipos

Repite alto y fuerte conmigo: Los cuentos de hadas no son reales.

Apréndete este mantra: “No tengo que complacer a nadie en mayor medida que a mí misma.”

Libérate de frases como: “Hay mujeres para casarse y para pasar el rato”, “Amar es sufrir”, “Mujeres juntas ni difuntas”, “El que bien te quiere te hará sufrir”, “el hombre llega hasta donde la mujer quiere”… Bueno, la verdad son tantos que no acabaríamos hoy, pero supongo que el punto queda claro.

¿Qué hacer?

Podemos empezar con trabajar en analizar y destruir las categorías que Lagarde (2005) nos ha compartido, aquellas en las que los hombres nos han encasillado a las mujeres históricamente para su beneficio y consumo: madres, esposas, monjas, putas y locas.

Tenemos que deconstruir nuestras creencias derivadas de la ideología patriarcal, donde los prejuicios sobre los comportamientos de las mujeres, la manipulación publicitaria, la sexuación del campo laboral y el dinero, alteran y desequilibran nuestro mundo afectivo.

5. Hazte responsable de tu libertad

Todas y todos soñamos con ser libres pero, ¿sabemos serlo? La libertad la entendemos como la capacidad de actuar por voluntad propia y generalmente luchamos por conseguirla o defenderla en los diferentes espacios en donde nos desenvolvemos. El primer espacio donde buscamos libertad es en el seno familiar, después en la escuela y en el trabajo; otro caso más evidentemente es el de las libertades sociales que para estar salvaguardadas en la constitución fueron exigidas y conquistadas por la ciudadanía; sin embargo, muchas veces no se tiene claro que vivir en y con libertad supone que nos hagamos cargo de las consecuencias de las elecciones y decisiones que tomamos, y eso muchas veces da miedo, por ejemplo:

La libertad económica conlleva la responsabilidad del trabajo remunerado.

La libertad sexual conlleva la responsabilidad del cuidado del cuerpo propio y de la pareja, así como una responsabilidad la afectiva.

La libertad de expresión implica una responsabilidad en la información que se transmite.

La libertad religiosa supone una responsabilidad en poner en práctica la fe.

Para vivir libre de autoridades, hay que aprender a vivir solas y ser responsables de nuestro autocuidado y manutención

Así también, nosotras como mujeres si queremos ser libres, tenemos que asumir una serie de compromisos y responsabilidades que fortalezcan nuestra postura política, económica, social e histórica de modo que al ejercer este derecho demostremos que hay otra manera de convivir en un grupo social, que es posible una vida libre de violencias para todas y todos, que la libertad puede ser expresada también a través de la empatía y el cariño, que la igualdad sustantiva debe hacerse efectiva, entre muchas otras cosas.

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Fridda Salas

Username: Fridda Esmeralda Salas Cuéllar

Nivel académico: Licenciatura en Sociología (pasante) Estudié la licenciatura en Sociología en la FCPyS-UNAM y llevé a cabo mi Servicio Social en la Cátedra Unesco de Derechos Humanos de la UNAM a cargo de la Dra. Gloria Ramírez Hernández, colaborando con diversas actividades para el robustecimiento del micrositio de la CEDAW y dando seguimiento al caso del feminicidio de Lesvy Berlín Osorio. He sido asesora educativa desde hace más de cinco años, así como profesora adjunta en distintas materias dentro de la FCPyS y la ENTS. Recientemente apoyé en la coordinación y moderación durante el Primer Coloquio de Transhumanismo y tecnologías de mejoramiento humano, impartido en el IIS-UNAM en noviembre de 2019, así como en la coordinación y gestión académica del PAPIIT-IG400920 “Estudios de Ciencia, Tecnología y Sociedad para el análisis de riesgo”. También colaboré como ponente en el Foro Igualdad de Género, Diversidad sexual y No discriminación que se llevó a cabo el día 23 de enero de 2020 en la UAM-Azcapotzalco sobre el tema “Prevención de la violencia de género en las redes sociales”; posteriormente con la videoconferencia “Prevención de la violencia de género y Ciberbullying” el día 05 de junio del presente año, también para la UAM-Azcapotzalco. Mis campos de investigación se enfocan a Estudios CTS, Estudios de género y epistemología feminista, sin embargo, también tengo interés en el estudio de sistemas complejos y teorías interpretativas-comprensivas. Actualmente desarrollo el tema de investigación de ciberactivismo feminista y su impacto en movimientos sociales.

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