Depeche Mode Live Spirits: Crónica

Imagen del último concierto ofrecido en la CDMX

El jueves 25 de junio del 2020, Depeche Mode estrenó vía streaming el concierto con el que cerró su Global Spirit Tour en el año 2018, realizado en el Berliner Waldbühne (el Teatro del Bosque, Berlín) los días 23 y 25 de julio, a cargo del cinefotógrafo Anton Corbijn, uno de sus más cercanos colaboradores a lo largo de su trayectoria.

Estos conciertos son los que dan contexto al documental titulado Spirits in the Forest, publicado a finales del 2019. En él se muestran algunas entrevistas con fans del grupo, quienes comparten lo que representan las canciones de Depeche en su vida y la manera en la que crecieron con ellos.

El paisaje panorámico del Teatro es único. Revolution de The Beatles es la pieza que suena como una primera señal (aunque el video no muestra esa parte en toda la gira era el preámbulo de sus conciertos, incluyendo los que dieron en México en el Foro Sol) empiezan a dibujarse unos pies en la pantalla y el juego de luces organiza el ritmo de los aplausos, esas pisadas se van agrandando con la expectativa del público, hasta que Dave Gahan, Martin L. Gore y Andrew Fletcher saltan al escenario y se colocan en sus posiciones.

Los gritos del público aumentan cuando suenan los primeros acordes de Going backwards, canción que también abre su última producción, Spirit. Una tarima es la que muestra a Gahan con un fondo de pintura al estilo de Pollock, mientras va expulsando las primeras líneas: We are not there yet… las manchas se van diluyendo paulatinamente mientras Gahan explora el escenario y seduce al público. Termina la primera canción y es tal la energía que Gahan se desprende de su saco, luciendo su característico chaleco. 

La llegada de It’s not good provoca que el público responda con entusiasmo. Ahora las pantallas muestran a los miembros del grupo y los músicos de apoyo. Martin Gore complementa los coros. Inmediatamente suenan los reactores que anuncian A pain that I’m used to, unas de las canciones que ha envejecido bien de su disco Playing the ángel. El propio Gahan lo sabe cuando se acerca a la rampa a bailar, mientras el poder de la batería da el ritmo para las palmas. Ese sonido industrial es el que termina por envolver al público con el éxtasis de Depeche Mode.

Useless le pone un poco de mesura al concierto. Los acordes del bajo le van imprimiendo una atmósfera lúgubre al Teatro del Bosque, los riffs de Martin Gore son tenues, como si estuviera esperando el momento para la siguiente canción, una de las clásicas contemporáneas del grupo: Precious, aquella balada dedicada a sus hijos después de su divorcio. También es una melodía donde se puede apreciar el sello de los sintetizadores de Andrew Fletcher, dándole un mayor soporte a los coros compartidos de Gahan y Gore.

Comienza a anochecer, Martin Gore deja la guitarra para irse a los teclados y es cuando se escucha la introducción de World in my eyes, con una de las letras más sensuales de su discografía. Tal cual lo menciona a mitad de la canción: Now let my body do the moving / and let my hands do the soothing / let me show you the world in my eyes, Dave Gahan deja que su cuerpo se mueva incesantemente creando un vínculo erótico con el público, a quien enseña el micrófono en varias ocasiones para que se unan al coro.

El clímax baja un poco con Cover me, del último disco, pero que sirve para disfrutar del video de este sencillo, el cual fue dirigido por Anton Corbijn, quien transmite una narrativa melancólica del grupo. Ese tono es el que aprovecha Martin Gore para tomar el micrófono e interpretar The things you said, del disco Music for the masses. Este tema permite explorar los rangos vocales de Gore y también cómo es el punto de intersección entre ese sonido synth pop y dark wave de Depeche Mode.

Continuando el set de Martin Gore, llega uno de los momentos más emotivos cuando suenan los primeros acordes de Insight, canción que reconforta a los espectadores. Como si fuera un mensaje para el contexto vulnerable del presente, la siguiente estrofa resuena con mayor ímpetu: And the spirit of love / is rising within me / talking to you now / telling you clearly / the fire still burns.

Posteriormente, regresan los demás miembros y músicos de apoyo al escenario para compartir más canciones de Spirit que son bien recibidas: Poison heart y Where’s the revolution. Pero no más del nuevo álbum porque el grupo decide dar un golpe de nostalgia a todos sus fans. Una secuencia de sintetizadores se alarga en lo que Gahan baila y da vueltas, hasta que por fin se escuchan las teclas de Everything counts, de modo que Waldbühne vuelve al año de 1983. El juego de luces del escenario contrasta con la euforia de todos saltando desde sus lugares, formando uno de los coros más potentes de la noche. No bastó que la música haya finalizado para que la gente siguiera cantando por más minutos: The grabbing hands grab all they can / everything counts in large amounts…

Stripped hace su presencia con su sonido industrial, aumentando la energía del Teatro. Destaca una vez más el papel de la batería, permitiendo una armonía con los teclados y los coros. Pero eso queda en segundo plano puesto que comienza una de las más esperadas de la noche: Enjoy the silence. Tal y como lo dicta la letra, Depeche Mode, las palabras son innecesarias desde la voz de Dave Gahan, dejando que el público se apropie de la canción, por lo que él hace lo que más disfruta, recorrer el escenario en un vals enérgico, los músicos hacen una versión extendida que el público va llenando con las palmas en alto.

Sin dar una tregua, la guitarra distorsionada de Never let me down again viene a cerrar la primera parte del set de Depeche Mode, no sin dejar otra de las postales más impresionantes que ya son un sello en los conciertos del grupo británico, cuando Gahan levanta las manos y las mueve de un lado a otro. Todo el Teatro del Bosque oscila mientras Martin Gore canta las estrofas finales.

El primer encore en esta gira se caracterizaba por la presencia de Martin Gore para interpretar en versión acústica varias canciones que cambiaban según la región, para esta presentación la elegida fue I want you now, de su disco Music for the masses. Esta es otra de las canciones en las que se distingue el rango vocal de Martin Gore.

El resto de la banda se incorpora al escenario, ahora para hacer homenaje a una de sus más grandes influencias musicales, el Duque Blanco, David Bowie, fallecido en 2016. Una bandera en blanco y negro es el fondo en las pantallas, mientras un sonido minimalista pero conmovedor permite que Dave Gahan nos recuerde que todos podemos ser héroes, al menos por un día.

Walking in my shoes, una de las piezas más rockeras de su trayectoria, resignifica los estados emocionales de los usuarios por la contingencia, clamando la comprensión sobre las dificultades de la vida. Gahan le da un estilo sombrío, que posteriormente enlaza con Personal Jesus (canción en la que resulta curioso que se alterne con breves imágenes del primer concierto en el Berliner Waldbühne, dado que en unas escenas Dave Gahan aparece con chaleco rojo y en otras con el azul). Reach out and touch faith fue otra de las partes más cantadas por el público.

Con eso parecía que el concierto había concluido, pero el grupo decide hacer un segundo encore y dirigirse hacia su álbum debut: Speak & Spell. La batería empieza a dar los tonos para que suene el teclado pegajoso de Just can’t get enough. Nadie quiere perder la oportunidad de bailar e incluso imitar los pasos de Gahan. Se respira esa felicidad y jovialidad que contagia la letra, incluso varios asistentes van mostrando letreros con la leyenda C U (see you) next time. Por lo que el vocalista decide que sea el público que prolongue el coro para que ellos cierren el concierto. A pesar de que los miembros del grupo como los músicos de apoyo se van reuniendo en la parte central, siguen sorprendidos porque el público se resiste a concluir la presentación, siendo el más anonadado Martin Gore. Dave Gahan agradece el cariño de la gente y todos los músicos terminan con el abrazo frente al público.

Username: Alberto González
Alberto González Pérez

Es Maestro en Pedagogía de la FFyL (UNAM), dedicándose a la docencia e investigación de modelos educativos. Le atraen temas como la filosofía, la literatura iberoamericana, las narrativas sonoras y el cine.

Desde que asistió a su primer concierto de rock a los 13 años se ha declarado melómano de vocación, por lo que se ha vuelto una de sus adicciones junto al café, el chocolate, caminar por las calles que no tienen nombre y disfrutar del silencio de la luna.

Insoportablemente interesado en reflexionar sobre el impacto de la música en la vida cotidiana. El sarcasmo y el misterio son sus mantras.

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